FOTO: Neiker. Investigación para recuperar variedades de vid en la Rioja Alavesa como eje estratégico de resiliencia y biodiversidad
La viticultura actual enfrenta el reto de superar la homogeneización genética observada durante las últimas décadas para mejorar su resiliencia frente a la variabilidad climática, las plagas y las enfermedades. Bajo esta premisa, el centro tecnológico vasco Neiker ha puesto en marcha una nueva fase de su Programa de Identificación Varietal, una iniciativa central dentro del nuevo Plan I+D+i de Viticultura para la Rioja Alavesa.
Este proyecto es fruto de una estrecha colaboración institucional entre Neiker, la Diputación Foral de Álava y el Gobierno Vasco, a la que se ha sumado recientemente EDA Drinks & Wine Campus, y su objetivo es proteger el patrimonio vitícola del territorio mediante la ciencia y la innovación.
El Programa de Identificación Varietal no es una acción aislada, sino un pilar fundamental de la dimensión de cultivo del mencionado Plan I+D+i para rescatar variedades cultivadas de forma residual o en riesgo de desaparición, localizando cepas con características únicas y un alto potencial de adaptación.
Según declaró Roberto Pérez-Parmo, investigador del departamento de Producción y Protección Vegetal de Neiker, “el objetivo es conocer y preservar variedades, o biotipos de las variedades tradicionales, que enriquecen el patrimonio genético de nuestros viñedos de Rioja Alavesa, ofreciendo a los viticultores la posibilidad de identificar variedades desconocidas en sus viñedos viejos, analizar su estado sanitario y buscar la manera de multiplicarlas y conservarlas”.
Puntos de encuentro para el sector
Al respecto, Neiker habilitó sesiones informativas durante el mes de julio, con un equipo técnico en la oficina de Hazi (edificio de la Cuadrilla, en Laguardia) para coordinar la toma de muestras, proporcionar material de campo e informar a los viticultores sobre cómo identificar esas cepas singulares en sus viñedos.
La solidez de este programa se sustenta en el éxito de las campañas previas, que han demostrado una alta implicación del sector. Cerca de 20 bodegas han colaborado activamente hasta ahora en la iniciativa, permitiendo el análisis detallado de aproximadamente 200 cepas, con el resultado de identificación de 38 variedades distintas, de las cuales 16 han sido catalogadas como minoritarias.
Actualmente, algunas de estas variedades se encuentran en fase de multiplicación en vivero, un paso esencial para evaluar su potencial agronómico y enológico con el fin de fortalecer la biodiversidad vitícola del territorio.
Este esfuerzo de recuperación forma parte de una importante inversión estratégica a través de la realización de más de 50 proyectos de I+D desarrollados por Neiker en la comarca, por valor de 5 millones de euros, financiados por el Gobierno Vasco y procedentes de convocatorias nacionales e internacionales.







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