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Salvador Manjón
Miércoles, 03 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

Casa LoAlto reivindica el valor de Venta del Moro con una colección de vinos de mínima intervención

La propiedad de 150 hectáreas situada en Venta del Moro combina viticultura ecológica, elaboración de mínima intervención y una propuesta enoturística centrada en el paisaje y la identidad del territorio.

La finca Casa LoAlto se ha consolidado como uno de los proyectos más singulares del panorama vitivinícola valenciano. Situada sobre una colina en el término municipal de Venta del Moro, en la comarca de Utiel-Requena, esta propiedad histórica adquirida por Bodegas Murviedro en 2017 representa hoy una apuesta decidida por la viticultura ecológica, la elaboración de vinos parcelarios y la preservación de un paisaje agrícola donde la biodiversidad constituye el eje central de toda la actividad.

 

Con el objetivo de mostrar la evolución del proyecto y dar a conocer su gama de vinos, el pasado 26 de mayo Casa LoAlto recibió a un grupo de periodistas especializados en una jornada que permitió profundizar tanto en la filosofía de trabajo de la finca como en las características de sus elaboraciones. Una iniciativa con la que la bodega quiso poner en valor un modelo productivo basado en el respeto al entorno y en la búsqueda de la máxima expresión del viñedo.

 

La propiedad se encuentra a 750 metros de altitud y alberga la histórica Casa LoAlto, una construcción fundada en 1794 que da nombre al proyecto. Desde su privilegiada ubicación domina un paisaje característico del interior valenciano, donde viñedos, almendros y masas forestales mediterráneas conviven en equilibrio. En total, la finca se extiende a lo largo de 150 hectáreas que han sido concebidas como un ecosistema vivo en el que cultivo y naturaleza coexisten de forma integrada.

 

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Precisamente esa integración del viñedo en el medio natural constituye una de las principales señas de identidad de Casa LoAlto. Lejos de plantear la actividad vitícola como un monocultivo intensivo, la propiedad apuesta por mantener y potenciar la diversidad biológica del entorno. Bosques, vegetación autóctona, fauna auxiliar, almendros y viñas forman parte de un mismo paisaje que busca favorecer el equilibrio natural y reforzar la resiliencia del ecosistema.

 

La filosofía del proyecto se fundamenta en la elaboración de vinos de carácter mediterráneo desde una perspectiva sostenible y de mínima intervención. Para ello, la finca desarrolla una viticultura ecológica en la que se eliminan los productos químicos sintéticos con el objetivo de preservar la biodiversidad de los suelos y mantener su equilibrio natural. La gestión agronómica persigue así potenciar la vida del suelo y favorecer que cada parcela exprese con la mayor fidelidad posible sus características propias.

 

Ese mismo planteamiento se traslada posteriormente a la bodega. La mínima intervención durante la elaboración permite que los vinos reflejen el origen de cada viñedo y las particularidades de las parcelas de las que proceden. El resultado es una colección de referencias que buscan transmitir el paisaje de Casa LoAlto y poner en valor variedades adaptadas históricamente al territorio.

 

Al frente de la dirección técnica se encuentra Juanjo Muñoz, enólogo de LoAlto y de Bodegas Murviedro. Ingeniero Técnico Agrícola y especialista en viticultura y enología, Muñoz ha desarrollado parte de su trayectoria profesional en regiones de referencia internacional como Burdeos, Australia y Chile. Una experiencia que ha contribuido a enriquecer su visión del viñedo y del vino, siempre bajo la convicción de que la excelencia sólo puede alcanzarse desde el respeto a la tierra y la recuperación de prácticas tradicionales.

 

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Durante la jornada, los asistentes tuvimos ocasión de conocer una gama de vinos que refleja la diversidad de parcelas y variedades presentes en la finca. Entre ellas destaca LoAlto Garnacha, elaborado íntegramente con Garnacha procedente de suelos arcillo-calcáreos poco profundos y pobres en materia orgánica. La vendimia se realiza de forma natural y la elaboración incorpora distintos porcentajes de racimo entero macerados en tinas con uva ligeramente estrujada. Tras la fermentación, el vino permanece ocho meses en depósitos de cemento. El resultado es un vino que combina aromas de fruta roja, granada, hibisco, hinojo, mora y matices de garriga, con una boca jugosa, equilibrada y elegante.

 

Otra de las referencias emblemáticas es LoAlto Bobal, elaborado con uvas procedentes de viñedos seleccionados y vendimiados manualmente. La vinificación también incorpora porcentajes variables de racimo entero y una crianza de seis meses en fudres de roble francés. El vino muestra una marcada expresión frutal, donde conviven notas de fresa, cereza, arándanos y matices balsámicos, acompañadas de una boca sabrosa y de final afrutado.

 

La recuperación y valorización de variedades autóctonas constituye igualmente una parte esencial del proyecto. En este contexto se enmarca LoAlto Tardana, elaborado exclusivamente con esta variedad tradicional adaptada al ecosistema del interior valenciano. Las uvas son vendimiadas a mano y fermentadas con levaduras autóctonas. Posteriormente, el vino envejece durante seis meses entre depósitos de acero inoxidable y fudres de roble sobre sus lías finas. Aromáticamente destaca por sus notas florales, fruta blanca, pétalos de rosa seca y hierbabuena fresca, junto a recuerdos de romero, tomillo y aceituna negra. En boca ofrece frescura, complejidad y una personalidad muy definida.

 

La dimensión parcelaria del proyecto alcanza una expresión especialmente significativa en dos de sus vinos más representativos. LoAlto Parcela Los Álamos procede de una parcela situada en la parte más elevada de la finca. Elaborado con Garnacha Blanca, nace sobre suelos arcillosos donde la humedad favorece una expresión singular de esta variedad mediterránea. Las uvas se vendimian manualmente y se prensan inmediatamente, sin maceración con las pieles, permitiendo una fermentación natural del mosto. El vino presenta aromas cítricos, hierbas de montaña, salvia y flores blancas, acompañados de una boca fresca, vibrante y de largo recorrido.

 

Por su parte, LoAlto Parcela El Guindal procede de una finca ubicada entre las colinas de Casa LoAlto. Sus suelos arcillosos aportan mineralidad, estructura y elegancia a un viñedo plantado hace más de cuarenta años. Tras una vendimia manual y una fermentación espontánea, el vino envejece en fudres y depósitos de cemento. El resultado es una elaboración de perfil fino y equilibrado, marcada por notas de bayas silvestres y matices mediterráneos que reflejan con precisión su origen.

 

La cúspide de la gama la representa LoAlto Excepcional, un vino elaborado a partir de cepas de Bobal de más de ochenta años. Procede de uno de los viñedos más valiosos de la propiedad, situado a 600 metros de altitud y cultivado en vaso, una forma de conducción especialmente adaptada a las condiciones de baja pluviometría de la zona. Los suelos arcillo-calcáreos, pobres en nutrientes, se gestionan bajo criterios orgánicos orientados a favorecer la regeneración natural y la vida del suelo. El vino destaca por su intensidad aromática, con fruta negra y notas especiadas, así como por una boca profunda, compleja y envolvente, sostenida por una acidez firme y una notable energía.

 

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Más allá de sus vinos, Casa LoAlto ha desarrollado también una propuesta de enoturismo que permite descubrir la historia de la finca y comprender la estrecha relación existente entre paisaje, biodiversidad y viticultura. La conservación del caserío histórico, la riqueza natural del entorno y la singularidad de sus viñedos convierten la visita en una experiencia inmersiva que ayuda a contextualizar el origen de cada uno de sus vinos.

 

Con esta filosofía, Casa LoAlto se ha convertido en uno de los proyectos más diferenciados de Bodegas Murviedro y en un ejemplo de cómo la viticultura ecológica, el respeto por el territorio y la elaboración de mínima intervención pueden dar lugar a vinos capaces de transmitir con autenticidad la identidad de un paisaje. Una propuesta que encuentra en la biodiversidad no sólo un valor ambiental, sino también una herramienta esencial para construir vinos con personalidad y sentido de lugar.

Pertenece a la edición 3712

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