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Vicent Escamilla
Jueves, 02 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:

La Mostra Proava resiste: el vino valenciano vuelve a tomar el río en un momento decisivo

La 36ª edición se celebrará del 9 al 13 de abril en el Jardín del Turia de València en un contexto de dificultad para el sector, con cambios estratégicos y una llamada clara al respaldo institucional y del público.

El calendario del sector vitivinícola valenciano tiene fechas que van mucho más allá de lo comercial. Son momentos de encuentro, de identidad y de reafirmación colectiva. La Mostra Proava es, sin duda, uno de ellos. Del 9 al 13 de abril, el Jardín del Turia de València (la que es su casa desde 2001) volverá a acoger el que es, por dimensión, trayectoria y contenido, el mayor evento enogastronómico de la Comunitat Valenciana. Pero en esta ocasión, más que nunca, su celebración adquiere un carácter que trasciende lo festivo: asistir a la Mostra es también una forma de posicionarse.

 

Porque detrás de cada copa servida, de cada botella expuesta y de cada producto artesanal hay un esfuerzo que este año se ha hecho especialmente visible. La presentación oficial, celebrada el 1 de abril, dejó un mensaje claro: la Mostra sigue en pie, pero no sin dificultades. “Vivimos tiempos duros”, reconocía el presidente de Proava, Lluís Eduard Romero, sintetizando una realidad que afecta de lleno a un tejido productivo compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas.

 

La Mostra no es sólo un escaparate. Es el principal motor económico de una entidad sin ánimo de lucro que trabaja durante todo el año para promocionar los productos agroalimentarios valencianos. Según se explicó durante la presentación, una parte muy significativa del presupuesto anual depende directamente de este evento, lo que convierte cada edición en una apuesta de riesgo.

 

A las dificultades estructurales se suman imprevistos que evidencian la fragilidad del equilibrio organizativo. Hace apenas unos días, el robo de cerca de 3.000 metros de cableado de cobre en la zona prevista obligó a Proava a reaccionar con urgencia, asumiendo, por el momento, el coste de reposición para garantizar la celebración. Una traba más en un contexto ya muy complejo.

 

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En este escenario, la resiliencia de los expositores cobra aún más valor. “La mayoría son Pymes que están haciendo un esfuerzo sobrehumano”, subrayó Romero. Que la Mostra vuelva a celebrarse, insistió, “es un logro de su valentía”. No es una frase retórica. Es una realidad tangible.

 

Desde dentro, la preocupación también es explícita. Rosa Vázquez, directora técnica, advirtió de que “se está poniendo en peligro la viabilidad del evento” si no se refuerzan determinados apoyos. La reivindicación institucional fue clara. Mientras que la Generalitat Valenciana y la Diputación mantiene su respaldo, desde Proava se insiste en la necesidad de una mayor implicación por parte del Ayuntamiento de València en un evento que, recordemos, está declarado en 2025 como Fiesta de Interés Turístico Autonómico.

 

Y, sin embargo, la Mostra sigue adelante. Lo hace, además, con ajustes que responden tanto a la necesidad como a una reflexión estratégica. Bajo la premisa de que “menos es más”, la organización ha reducido el espacio físico, prescindiendo de la zona de tierra utilizada en ediciones anteriores. Lejos de suponer una merma, se ha optado por concentrar la actividad y optimizar recursos.

 

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El escenario principal se convierte así en el eje vertebrador del evento. Por la mañana acogerá catas, charlas y presentaciones; por la tarde, conciertos y propuestas más lúdicas. Una reorganización que busca mantener la esencia adaptándose a las circunstancias.

 

Otro de los cambios clave afecta al modelo de acceso. La experiencia del año anterior, con un ticket único de día completo que dejaba las mañanas con escasa afluencia, ha llevado a introducir entradas diferenciadas para mañana y tarde, con una pausa al mediodía. El objetivo es claro: recuperar el equilibrio entre públicos.

 

Las mañanas se plantean como un espacio tranquilo, más orientado a la degustación, la compra y el contacto directo con el productor. Un ambiente más pausado, más familiar.

 

Las tardes, en cambio, seguirán concentrando el componente social, con un público más joven y un ambiente más dinámico.

 

Dos perfiles distintos, dos formas de vivir la Mostra.

 

Acudir es implicarse

Pero más allá de los ajustes organizativos, hay un mensaje que sobrevuela esta edición: la necesidad de implicación. La Mostra es un evento que necesita de la respuesta del público para sostenerse. Tal y como se explicó, al inicio apenas está cubierto en torno al 20% del presupuesto, lo que obliga a confiar en la venta de entradas.

 

Y ahí es donde el sector, y también el consumidor, tienen un papel decisivo. Porque acudir a la Mostra no es sólo disfrutar de vinos, aceites o productos gastronómicos. Es respaldar un modelo de promoción que da visibilidad a pequeños productores, que conecta territorio y mercado, y que contribuye a construir cultura enológica.

 

La cita mantiene intactos sus pilares: showcookings, catas guiadas, presentaciones, conciertos y un espacio gastronómico que permite recorrer la diversidad de la Comunitat Valenciana. Se suma, además, una zona dedicada a bebidas desalcoholizadas, abriendo la puerta a nuevas tendencias de consumo.

 

El enoturismo también tendrá un papel destacado, así como las jornadas específicas: una profesional el jueves por la mañana, orientada al networking, y otra familiar el lunes 13 de abril, pensada para acercar el evento a todos los públicos.

 

Esta edición, además, pone el foco en Requena, designada Ciudad del Vino 2026, que contará con un espacio propio para poner en valor su cultura vitivinícola.

 

Desde su origen en 1987, cuando apenas existían iniciativas de promoción del vino valenciano, la Mostra ha sido un proyecto construido desde la convicción. Nació impulsada por Eduardo Mestres, bajo la idea de que el territorio contaba con productos de calidad que merecían visibilidad.

 

Hoy, casi cuatro décadas después, esa convicción sigue vigente. Pero necesita ser compartida.

 

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Porque hay momentos en los que asistir a un evento es algo más que una decisión de ocio. Es una forma de apoyar. Y esta edición de la Mostra Proava es, sin duda, uno de ellos.

 

El campo, la viña, el bancal, volverá a tomar el río. Y conviene no olvidar lo que eso significa.

 

Más información:

https://proava.org/la-mostra/

 

COMPRA DE ENTRADAS:

https://www.enterticket.es/eventos/36-mostra-proava-326172

 

Pertenece a la edición 3708

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