Del río Vero a la copa: nueva identidad y cata histórica de Viñas del Vero en Somontano
Un nuevo capítulo para Viñas del Vero con la presentación, el día 26 de febrero, de su renovada identidad de marca, culminación de un proceso de reflexión que redefine su posicionamiento y refuerza el vínculo con el territorio del Somontano. Como previa, su enólogo, José Ferrer, guió a un reducido grupo de profesionales en una vertical de algunos de sus vinos más emblemáticos.
La renovación llega una década después del último rediseño y se articula en torno a un nuevo concepto de marca resumido en el lema “La pura expresión del río Vero”. El río que da nombre a la bodega se convierte así en metáfora de autenticidad y fluidez, que pretende reflejar vinos elaborados sin artificios y profundamente conectados con su origen. Para la casa del Somontano, fundada en 1986 y pionera en la implantación de variedades nacionales e internacionales en la zona, el cambio supone reafirmar su identidad sin renunciar a una mirada contemporánea.
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El rediseño, desarrollado por el estudio Morillas, se materializa especialmente en el nuevo packaging. Las curvas de la cápsula, un surco que recorre la botella y el grabado en el vidrio evocan el curso del río y buscan convertir cada botella en un elemento reconocible dentro y fuera de la D.O.P. Somontano.
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La jornada previa permitió profundizar en esa filosofía a través de los vinos. Con Ferrer al frente, se cató una vertical de Viñas del Vero Chardonnay (2025, 2020, 2015, 2009, 2005 y 2000) elaborados a partir de viñedos situados en colinas a unos 400 metros de altitud, sobre suelos francos de yesos blancos y baja fertilidad. La variedad, implantada en Somontano desde hace más de un siglo, mostró una adaptación plena al terroir. Incluso en las añadas más antiguas sorprendió su frescura. Especialmente revelador resultó el 2000, todavía vivo y elegante. Ferrer recordó que se trata de un vino sin crianza en madera, concebido para consumirse joven, pero capaz de mantener fruta, equilibrio y una notable finura con el paso del tiempo.
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También se degustó una vertical de Clarión (2020, 2015, 2010, 2005, 2000 y 1996), vino elaborado a partir de la selección de los mejores viñedos de uvas blancas. Su elaboración se basa en vinificaciones separadas en cantidades muy limitadas y en una crianza exclusivamente en botella tras meticulosos trasiegos. En la copa destacó una paleta aromática amplia, con notas florales, frutales y especiadas que evolucionan con elegancia.
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La cata culminó con el tinto Blecua (añadas 2015, 2011, 2009, 2005, 2001 y 1998), una de las máximas expresiones del Somontano. Procedente de ocho parcelas de Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah y Merlot, envejece 20 meses en barricas nuevas de roble francés. Además, se cataron más de quince barricas destinadas a lo que será Blecua 2025, una añada desafiante, pero de estructura elegante y vocación de larga guarda.
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