IWCA alcanza el 3,5 % de la producción mundial y marca el rumbo hacia un vino climáticamente responsable
El liderazgo climático del sector vitivinícola se consolida en el Informe Anual 2025 de International Wineries for Climate Action (IWCA), que agrupa ya a 175 bodegas en seis continentes y demuestra que sostenibilidad y rentabilidad son aliados estratégicos.
El compromiso climático del sector vitivinícola deja de ser una aspiración para convertirse en una transformación estructural. Así lo refleja el Informe Anual 2025 de International Wineries for Climate Action (IWCA), presentado el 12 de noviembre de forma simultánea en Santa Rosa (California) y Vilafranca del Penedès (Cataluña). Bajo el título “Beneficio con propósito: la reducción de emisiones de carbono como garantía de futuro para el sector vitivinícola”, el documento analiza los avances logrados por sus miembros en materia de reducción de emisiones, eficiencia energética y gestión sostenible de recursos, subrayando los beneficios empresariales de integrar la acción climática en el núcleo de la estrategia corporativa.
IWCA alcanza este año un hito significativo: 175 bodegas en seis continentes, que representan el 3,5% de la producción mundial de vino. La cifra refleja una expansión sostenida desde su creación en 2019 por Familia Torres (España) y Jackson Family Wines (EE. UU.), dos grupos pioneros que marcaron el camino hacia una vitivinicultura baja en carbono. En solo seis años, la organización se ha consolidado como el principal referente internacional en acción climática dentro del vino y un modelo de colaboración sectorial.
![[Img #16553]](https://sevi.net/upload/images/11_2025/7326_c26936-iwca-report-2025_profitwithpurpose.png)
De la responsabilidad ética a la oportunidad empresarial
El mensaje central del informe es inequívoco: la descarbonización ya no es solo un deber ambiental, sino una oportunidad estratégica. Las bodegas que lideran la transición hacia modelos bajos en carbono no solo reducen riesgos y costes, sino que fortalecen su posición en el mercado, alineándose con consumidores y distribuidores cada vez más exigentes en materia de sostenibilidad.
“La reducción de carbono va más allá del cumplimiento normativo; es una cuestión de competitividad”, afirma Katie Jackson, presidenta y cofundadora de IWCA, además de vicepresidenta sénior de Responsabilidad Social Corporativa en Jackson Family Wines. “Al integrar la rentabilidad con el propósito, estamos transformando el concepto de éxito para los productores de vino en el siglo XXI”, subraya.
Su visión sintetiza el espíritu del movimiento IWCA: hacer compatible el propósito ambiental con el crecimiento económico. En un contexto de presión regulatoria creciente, inflación energética y demanda de transparencia, la acción climática se convierte en un factor de resiliencia empresarial.
El informe destaca que los miembros de IWCA no solo reducen su huella de carbono mediante la adopción de tecnologías limpias, sino que también mejoran su eficiencia operativa y obtienen beneficios tangibles. Desde el ahorro energético hasta la fidelización de clientes y distribuidores, la sostenibilidad demuestra su rentabilidad práctica.
Un movimiento global con impacto medible
En 2025, IWCA amplió su red con la incorporación de bodegas de Sudáfrica y Alemania, reforzando su presencia global. Otro logro relevante ha sido el lanzamiento de la primera calculadora latinoamericana de gases de efecto invernadero (GEI), fruto de la colaboración entre productores de Argentina y Chile. Esta herramienta permitirá a las bodegas del continente medir y gestionar sus emisiones con rigor, adaptando la metodología de IWCA a las particularidades regionales.
El avance de la organización no se limita al crecimiento en número de miembros. Durante el último año, los Miembros Oro (categoría que reconoce a las bodegas con objetivos climáticos más avanzados) pasaron de nueve a diez, consolidando el liderazgo técnico del grupo. IWCA también ha intensificado su presencia en foros internacionales y espacios de conocimiento compartido: Barcelona Wine Week (España), el Australian Wine Industry Technical Conference (AWITC) y Prowein (Alemania), entre otros.
Estas acciones refuerzan la dimensión práctica del proyecto. IWCA se define como un grupo de trabajo colaborativo, sustentado en la ciencia, la transparencia y la cooperación entre bodegas de diferentes tamaños y regiones. Su meta es ambiciosa: alcanzar la neutralidad de carbono en 2050 (alcances 1, 2 y 3) con reducciones intermedias en 2030, en línea con los objetivos de la campaña Race to Zero de Naciones Unidas, a la que IWCA se unió en 2021.
Innovación, energía y cadena de suministro: tres ejes del cambio
La acción climática, según el informe, ya no puede abordarse como un conjunto de medidas aisladas, sino como una transformación integral de la empresa vitivinícola. En este sentido, IWCA pone el foco en tres pilares de actuación: la optimización energética, la adopción de tecnologías bajas en carbono y la revisión de las cadenas de suministro.
La eficiencia energética se ha convertido en el primer campo de impacto. Desde la producción hasta el embotellado, las bodegas miembros están invirtiendo en energías renovables, sistemas de monitorización del consumo y procesos de refrigeración y bombeo más eficientes. En paralelo, la innovación en materiales y transporte busca reducir las emisiones indirectas asociadas al envasado y la distribución.
El documento también insiste en el papel de las cadenas de suministro locales y circulares como vía para minimizar la huella de carbono y mejorar la trazabilidad. Las decisiones sobre proveedores, embalajes o transporte son ahora parte del cálculo estratégico de sostenibilidad.
Los beneficios tangibles de actuar ahora
El informe de IWCA recopila numerosos ejemplos de bodegas que han logrado reducir emisiones y costes operativos, al tiempo que refuerzan la percepción positiva de su marca. La fidelidad del consumidor se consolida cuando el compromiso ambiental es real y verificable.
“El argumento empresarial para la descarbonización se fortalece día a día”, sostiene la organización. “Los consumidores demandan vinos alineados con sus valores, los distribuidores y minoristas priorizan a productores con credenciales sostenibles, y los gobiernos implementan políticas que favorecen las operaciones bajas en carbono.”
La coincidencia de estos factores (mercado, normativa y reputación) explica por qué IWCA considera la sostenibilidad como un motor de innovación y competitividad. En lugar de un coste, representa una inversión en futuro.
Ciencia, transparencia y colaboración: el ADN de IWCA
Desde su fundación, IWCA ha defendido un modelo basado en la contabilidad rigurosa del carbono y en la publicación transparente de los avances de cada miembro. La organización ofrece una metodología común, validada científicamente, que permite comparar resultados y progresos entre bodegas de todo el mundo.
Esa credibilidad ha sido reconocida por la industria internacional con galardones como el Wine Enthusiast Social Visionary Wine Star Award (2019), el Drinks Business Best Green Initiative Award (2021) y el IWC Industry Award a la Mejor Iniciativa de Responsabilidad Social y Medioambiental (2023).
A lo largo de su trayectoria, IWCA se ha posicionado como facilitador y referente para el sector agrícola y vitivinícola en la adopción de soluciones climáticas inmediatas. Su crecimiento refleja la madurez de una comunidad que combina ambición ambiental y visión de negocio.
Un futuro compartido
El movimiento iniciado por Familia Torres y Jackson Family Wines en 2019 se ha convertido en una red internacional que demuestra que el vino puede ser parte activa de la solución climática. Como recuerda Katie Jackson, “la acción climática representa no solo una responsabilidad ética, sino también una oportunidad estratégica para el sector”.
El informe concluye con una invitación abierta a sumarse al proyecto: todas las bodegas, desde el cultivo de la vid hasta el embotellado, pueden formar parte de IWCA si asumen el compromiso de medir, reducir y comunicar sus emisiones con transparencia.
“La reducción de emisiones refuerza nuestras operaciones, potencia el valor de nuestra marca y contribuye positivamente a nuestros resultados financieros”, resume Jackson. Una declaración que sintetiza el espíritu de IWCA: convertir el beneficio en propósito y la sostenibilidad en la base del crecimiento futuro del vino.
Principales logros de IWCA en 2025:
- 175 bodegas en seis continentes
- 3,5 % del volumen mundial de vino
- 10 miembros Oro
- Nuevos integrantes de Sudáfrica y Alemania
- Lanzamiento de la calculadora latinoamericana de GEI
- Participación en foros internacionales y consolidación del liderazgo climático del sector
Más información: www.iwcawine.org – @iwcawine








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