Europa debe estar orgullosa de su vino
El Día Europeo del Vino (“European Wine Day”) 2025 reunió el pasado 21 de octubre a más de un centenar de participantes en la sede de la Región Gran Este en Estrasburgo (Francia) de toda la cadena vitivinícola europea, entre ellos a viticultores, partes interesadas y responsables políticos de toda Europa, representando a más de 41 regiones productoras.
Fue una buena oportunidad para hacer un llamamiento a una Europa orgullosamente vitivinícola y para construir una visión común y compartida sobre las políticas necesarias para fortalecer el sector.
El evento, impulsado por el grupo de expertos, Farm Europe, por La Coopération Agricole - Vignerons Coopérateurs, la Asamblea General de las Regiones Europeas Vitícolas (AREV) e Iter Vitis, se ha convertido en una plataforma esencial para el diálogo entre profesionales, responsables políticos y la sociedad civil, con el objetivo de construir una visión compartida para una viticultura europea competitiva, sostenible y culturalmente vibrante.
Este evento también sirvió como ocasión para lanzar un manifiesto por una Europa orgullosamente vitivinícola.
En principio, se recordó que la vitivinicultura europea atraviesa hoy una crisis multifacética, que se caracteriza por una disminución estructural y cambios en los hábitos de consumo; por los efectos del cambio climático; por la vuelta de las barreras comerciales; por el desprestigio creciente del consumo de vino, así como por un exceso de regulación normativa.
Estos factores combinados, se afirmó, contribuyen a debilitar profundamente el futuro de un sector como el vitivinícola, considerado esencial para la economía, la cultura y la cohesión territorial de Europa.
En la inauguración de la conferencia, Yves Madre, presidente del Día Europeo del Vino y de Farm Europe, destacó el contexto estratégico en el que se desarrollaba la reunión.
Incidió en que los viticultores de toda Europa se enfrentan a profundas transformaciones, desde cambios en los patrones de consumo y los retos del relevo generacional hasta el cambio climático y el creciente impacto de las narrativas desequilibradas sobre la salud y el consumo de alcohol.
Madre subrayó también la necesidad de que la UE proporcione un marco político coherente, que apoye la sostenibilidad y la competitividad del sector, reconociendo al mismo tiempo su importancia cultural y económica.
A lo largo de la jornada, ponentes y participantes analizaron los principales retos y oportunidades que enfrenta el sector vitivinícola europeo. Los debates se centraron en la necesidad de combinar el rendimiento económico, ambiental y social, en lugar de priorizar una sola de estas dimensiones en detrimento de las demás.
Las sesiones también abordaron la importancia de mantener la confianza del consumidor, garantizar una competencia justa en el comercio internacional y promover un enfoque equilibrado en la comunicación sobre salud basado en la ciencia y la moderación.
Apoyar al sector
Por su parte, el comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, que asistió a este encuentro, acogió con satisfacción el espíritu de diálogo que define el Día Europeo del Vino y reconoció “la contribución del sector vitivinícola, que pasa por dificultades, a los objetivos de excelencia, identidad y sostenibilidad de Europa”.
Al respecto, reafirmó “el compromiso de la Comisión Europea de apoyar al sector mediante la innovación, la adaptación climática y el relevo generacional”.
Asimismo, el presidente de la Región del Gran Este y de AREV, Franck Leroy, destacó la importancia de celebrar la edición de este año en Estrasburgo, en el corazón de una importante región vitivinícola.
Recordó que Alsacia encarna el estrecho vínculo entre viticultura, territorio e identidad, y destacó el papel de las regiones en la defensa del patrimonio vitivinícola europeo y el apoyo a su renovación.
En este sentido, Leroy demandó que “las autoridades locales y regionales participen plenamente en la construcción del futuro del sector vitivinícola”, añadiendo que “Europa no puede renunciar a sus raíces, continuaremos, juntos, defendiendo nuestros viñedos, nuestros productores y nuestros territorios vitivinícolas, para que la vid siga siendo, mañana, un símbolo de vida, cultura y orgullo europeo.
Diputados de diferentes grupos políticos participaron activamente en los debates. Así, Herbert Dorfmann destacó la necesidad de una Política Agrícola Común que proporcione a los viticultores los medios para mantenerse resilientes y autónomos frente a la volatilidad del mercado y los desafíos climáticos.
Por su parte, Céline Imart subrayó la importancia de fortalecer la posición de Europa en los mercados globales y garantizar condiciones comerciales justas para los productores.
También Carlo Fidanza destacó la interdependencia entre la viabilidad económica, la protección del medio ambiente y la sostenibilidad social.
Producto milenario
A su vez, Esther Herranz García, eurodiputada del PP y copresidenta del Intergrupo del Vino del Parlamento Europeo, puso en valor el trabajo diario de las familias, viticultores, bodegueros y cooperativas “que hacen posible que podamos disfrutar un producto milenario”.
Herranz destacó que “no sólo disfrutamos del producto final, sino también de sus paisajes, de los entornos conservados gracias a su labor y de la historia que encierra cada copa”, y recordó que “esta evolución y adaptación a los nuevos tiempos es la que ha permitido al sector perdurar y seguir vigente hasta nuestros días”.
La eurodiputada reconoció también que “el sector atraviesa una grave crisis desde hace años” y subrayó que “no existe una solución única, pero sí la necesidad de adaptar y ampliar las herramientas a disposición del sector para que pueda hacerle frente”.
Medidas
Como ponente del Paquete Vino en el Parlamento Europeo, Herranz valoró positivamente la propuesta inicial de la Comisión Europea y explicó que su trabajo busca reforzarla y ampliarla, para dar al sector vitivinícola mayor flexibilidad y seguridad.
Entre las medidas que impulsa el texto, que está negociando el Parlamento Europeo y que se votará en Comisión de Agricultura a primeros de noviembre, destacan la posibilidad de transferir fondos no gastados de un año a otro; utilizar los fondos sectoriales para medidas voluntarias de crisis; prolongar y diversificar las campañas de promoción en terceros mercados, así como ofrecer apoyo financiero para las medidas de prevención y gestión de plagas, muy contagiosas que amenazan los viñedos europeos.
La votación del texto parlamentario permitirá avanzar las negociaciones con el Consejo para finalizar el trámite legislativo de la propuesta.
Herranz concluyó deseando que “estas Navidades podamos brindar con un buen vino por el éxito en la tramitación de este dosier”.
También intervinieron los eurodiputados Dario Nardella y Carmen Crespo, que abogaron por un marco europeo ambicioso y con visión de futuro que reconozca el vino como un sector económico estratégico y un pilar de la vida rural, mientras que Eric Sargiacomo reiteró la necesidad de que la UE defienda su modelo vitivinícola ante los desafíos globales.
Conclusiones
Las conclusiones de las sesiones de trabajo destacaron un conjunto de medidas clave para el futuro del sector. Entre ellas, reconectar el vino con los consumidores, mediante la adaptación de la oferta; mantener una PAC fuerte y común; abordar el cambio climático mediante la adaptación y la gestión de crisis, y fomentar la innovación en toda la cadena de valor.
El evento del European Wine Day concluyó con un contundente mensaje de unidad y optimismo. El periodista Olivier Dauvers, hizo un llamamiento a reinventar la comunicación y el marketing del vino para reconectar con las nuevas generaciones.
Se presentó el denominado “Llamamiento de Estrasburgo”, un manifiesto político por una Europa vitivinícola fuerte, firmado por las regiones miembros y otras organizaciones, como la ANEV (Asociación Nacional de Electos del Vino), representada por su presidente, el senador Klinger.
Dirigido a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo y a los Estados miembros, este llamamiento pide “otorgar a las regiones los medios para actuar, teniendo en cuenta sus especificidades locales y su papel determinante en la aplicación de las políticas vitivinícolas”.
En su conjunto, los participantes exigieron un marco político europeo renovado que apoye el crecimiento, reconozca el valor social y cultural del vino e invierta en el futuro de quienes lo hacen posible.
Como concluyó Yves Madre, este evento se erige como un espacio para un diálogo abierto y constructivo entre todas las partes del sector, una plataforma para definir juntos la visión y la ambición necesarias para el renacimiento de la viticultura europea.








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