La experiencia Rioja, más allá de una copa de vino
El otoño tiñe de ocres y dorados los viñedos que dan vida a la DOCa Rioja, que este año cumple cien años. Este aniversario histórico convierte al 2025 en una invitación a detenerse: a descubrir (o redescubrir) la esencia de una región repleta de experiencias. Así, tras un siglo en el que han convivido de manera armoniosa tradición e innovación, la Denominación se proyecta hacia el futuro con la pasión intacta por crear vinos que trascienden el tiempo y los sentidos. Pocas veces habrá mejor ocasión que esta para conocer lo que significa Rioja.
![[Img #16237]](https://sevi.net/upload/images/09_2025/6157_web-c26778-logotipo-rioja-doca-cepa.jpg)
En este sentido, la Denominación, que es la región vitivinícola más visitada de España, cerró el año con cerca del millón de visitantes, un récord que consolida a los vinos Rioja y a la propia DO como a una experiencia en sí misma que ya no cabe solo en la copa.
Vuelos en globo al amanecer para contemplar el mar de viñedos, paseos en bicicleta para perderse, yoga para encontrarse, comidas al aire libre o en los propios restaurantes de las bodegas de Rioja, o sesiones de spa en espacios llenos de calma y de historia. La oferta es inabarcable. Más de doscientas bodegas de las 600 que componen la Denominación abren sus puertas a curiosos de todo el mundo; y no hay dos iguales. Hay un sinfín de planes para elegir y dejarse sorprender. Porque Rioja se disfruta en pareja, con amigos, con niños y, sobre todo, sin prisa.
Porque alrededor de una copa de Rioja cabe mucho, y aunque siempre es buen momento para vivir la experiencia, en otoño estos planes se disfrutan con un brillo especial. Una escapada de tres días basta para entenderlo: se puede comenzar por Laguardia, Briones, Ollauri o San Vicente, donde las murallas medievales esconden calados subterráneos y las calles invitan a descubrir bodegas familiares. Se puede seguir por Haro, con su mítico Barrio de la Estación y la posibilidad de recorrer en pocas manzanas algunas de las casas centenarias más emblemáticas del vino español. Para continuar, un paseo por Logroño, con sus calles de tapeo y pinchos, sus calados históricos y un pulso cultural y ajetreo que acompaña cada copa. Y se puede terminar por Clavijo, Autol o Quel y su barrio de bodegas, para apreciar todos los contrastes y diversidad que esta DO entraña.
Y otra gran puerta de entrada son, directamente las bodegas de Rioja, auténticas catedrales del vino. Faustino Rivero Ulecia ofrece una cata de blancos Rioja en una estación fresca que desmonta lugares comunes y afina el paladar. También quien busca historia puede encontrarla bajo tierra, en Vinícola Real, que guarda un laberinto de galerías y esconde los secretos de los monjes que allí habitaron. Y cuando el cuerpo pide mesa, la buena gastronomía de bodega cierra el círculo: el restaurante de altura de Marqués de Riscal o la cocina con viñedo en Eguren Ugarte recuerdan que el viaje también sucede en un plato. Porque Rioja se cata, se visita y se come.
Pero lo mejor para no perder el ritmo y organizar estas visitas es emplear la brújula a tu alcance en la propia web de la Denominación: podrás diseñar tu viaje y experiencias personalizadas en Rioja con su Planificador de Viajes. Selecciona el tiempo que deseas allí, con quién irás a visitarla, qué hacer… y en tan solo unos minutos tendrás tu plan a tu medida.
Con la ruta trazada y las reservas hechas solo queda llegar y dejar que el tiempo se mida en añadas. Porque cien años después, Rioja sigue siendo un lugar para quedarse y cada vez, son menos los que no la conocen.
Más información en https://riojawine.com/itinerarios/








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