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Vicent Escamilla
Lunes, 27 de Enero de 2025 Tiempo de lectura:

El camino de los vinos generosos hacia el reconocimiento de la UNESCO

En un esfuerzo por resaltar la riqueza cultural y enológica de los vinos generosos, las principales regiones productoras del mundo de estas joyas de la enología internacional han unido fuerzas para buscar el reconocimiento de sus procesos de elaboración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Esta iniciativa, impulsada en parte por el Concours Mondial de Bruxelles (CMB), subraya la importancia histórica, cultural y económica de estos vinos y su papel fundamental en el legado vinícola internacional.

 

El marco de esta propuesta internacional incluye a las emblemáticas denominaciones de Marsala (Italia), Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (España), Samos (Grecia), Oporto y Madeira (Portugal). Estas regiones, conocidas por su tradición centenaria y la excelencia de sus vinos fortificados, comparten un rasgo común: un profundo respeto por los métodos tradicionales de elaboración que se han transmitido de generación en generación.

 

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El Consorcio para la Protección de los Vinos D.O.C. de Marsala ha jugado un papel clave al reunir a representantes de Jerez y Samos para firmar un acuerdo histórico que formaliza la colaboración entre estas regiones. Este pacto no sólo refuerza los lazos entre productores, sino que también impulsa el reconocimiento de estos vinos como un tesoro cultural universal. Las regiones de Madeira y Oporto también han sido invitadas a unirse a este proyecto, lo que subraya la dimensión global de la iniciativa.

 

La D.O.P. Jerez se erige como un referente en la promoción de la cultura vinícola. Los procesos de crianza biológica y el sistema de soleras, característicos de la región, representan una combinación única de tradición e innovación. Estos métodos han sido refinados a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un testimonio vivo del conocimiento transmitido entre generaciones.

 

César Saldaña, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jerez, destacó la importancia de esta colaboración internacional al afirmar: “Estamos convencidos de que esta coalición de vinos singulares y el reconocimiento de la UNESCO constituirán un paso decisivo para preservar y difundir la riqueza cultural asociada a los vinos fortificados. Este patrimonio no solo pertenece a las regiones productoras, sino que es un legado de toda la humanidad.”

 

Sicilia: Epicentro de los Vinos Dulces y Generosos en 2025

Como parte de esta iniciativa, Sicilia acogerá la sesión del Concours Mondial de Bruxelles dedicada a los vinos dulces y generosos del 17 al 19 de septiembre de 2025. Este certamen, que se celebrará en Marsala, no solo reunirá a los mejores exponentes de esta categoría, sino que también servirá como plataforma para destacar el valor cultural y enológico de estas regiones. La selección de Marsala como sede no es casual. Esta ciudad, ubicada en el “Cinturón del Sol” que abarca las regiones meridionales de Europa, simboliza el estrecho vínculo entre tradición y modernidad. En este contexto, el evento no solo buscará promover la excelencia de los vinos generosos, sino también atraer a las nuevas generaciones a redescubrir estas joyas enológicas.

 

La Cultura del Vino y la UNESCO

El vino y su cultura ya forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO a través de elementos como el paisaje de los viñedos de Langhe-Roero y Monferrato en Italia o el Alto Douro en Portugal. Estos reconocimientos destacan el impacto del vino en la configuración del paisaje, la economía local y las tradiciones culturales. El nuevo esfuerzo por incluir los procesos de elaboración de los vinos generosos en esta lista no solo ampliaría este legado, sino que también reforzaría el papel del vino como puente cultural entre civilizaciones.

 

El reconocimiento de los vinos generosos por parte de la UNESCO supondría un avance significativo en la protección de su legado frente a los retos contemporáneos, como el cambio climático y las transformaciones económicas. Además, abriría nuevas oportunidades para el enoturismo sostenible y la fijación de población en las regiones rurales.

 

Este proyecto no sólo busca preservar el pasado, sino también garantizar un futuro en el que las nuevas generaciones puedan apreciar y disfrutar de la riqueza cultural y enológica de los vinos generosos, consolidando su posición como un patrimonio universal.

 

Pertenece a la edición 3680

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