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FIVIN
Jueves, 19 de Diciembre de 2024 Tiempo de lectura:

Un nuevo estudio destaca el impacto protector del consumo moderado de vino, comparable incluso con algunos tratamientos farmacológicos

El estudio, liderado por el Dr. Ramon Estruch, demuestra que el consumo moderado de vino podría reducir en un 50% el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves. La investigación ha empleado un método innovador y fiable al analizar el ácido tartárico presente en la orina como marcador del consumo de vino.

Un estudio reciente, publicado en la prestigiosa revista científica ‘European Heart Journal’, sugiere que el consumo moderado de vino, en el contexto de una Dieta Mediterránea, podría reducir significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas con factores de riesgo.

 

La investigación, dirigida por el Dr. Ramón Estruch, de la Universidad de Barcelona y el Hospital Clínic, ha empleado un método innovador para medir el consumo de vino: analizar el ácido tartárico presente en la orina. Esta técnica es mucho más precisa que los cuestionarios habituales, que dependen de lo que la gente recuerda o declara haber bebido.

 

En este estudio han participado 1.232 personas con alto riesgo cardiovascular, quienes siguieron el patrón de alimentación y estilo de vida Dieta Mediterránea durante un periodo de cuatro a cinco años.

 

Los resultados indicaron que aquellos que consumían entre media y una copa de vino al día reducían en un 50% el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves, como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular, en comparación con quienes bebían muy poco o nada de vino. Asimismo, un consumo ligero (menos de media copa al día) mostró una reducción del riesgo del 38%. Sin embargo, el efecto protector desaparecía con consumos superiores a una copa y media diaria.

 

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El Dr. Ramon Estruch explica que “este estudio confirma la importancia del consumo moderado de vino como parte de un patrón de alimentación saludable, como es la Dieta Mediterránea”, añadiendo que “estos resultados destacan un impacto protector más significativo del vino que el observado en estudios anteriores, comparable incluso con algunos tratamientos farmacológicos”.

 

De hecho, la reducción del riesgo cardiovascular alcanzada con un consumo moderado de vino (entre media y una copa al día) es comparable, e incluso superior, a la obtenida con algunos tratamientos farmacológicos habituales, como las estatinas, que se utilizan para reducir el colesterol. Esto pone de manifiesto el importante papel que puede desempeñar el vino, siempre consumido con moderación y en el marco de una dieta saludable como es la mediterránea, en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

 

El Dr. Estruch subraya que estos hallazgos son aplicables a poblaciones similares (personas mayores, con alto riesgo cardiovascular, y residentes en países mediterráneos) y advierten sobre la importancia de la moderación, especialmente en mujeres, para quienes la cantidad recomendada es la mitad que para los hombres.

 

FIVIN, como entidad dedicada a la divulgación científica sobre los beneficios del consumo moderado de vino, resalta la relevancia de estos resultados y promueve el vino como un componente cultural y dietético dentro de un estilo de vida saludable.

 

Numerosos hallazgos científicos demuestran que el consumo de vino con moderación se relaciona con una alimentación y estilo de vida mediterráneo y su consumo tiene contrastados beneficios en la salud, siempre hablando de adultos mayores de 50 años sanos. No obstante, FIVIN recuerda los peligros para la salud de un consumo abusivo y sus efectos perjudiciales en la sociedad. En este sentido, la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) trabaja para poner en valor la importancia de la moderación y la prevención del consumo abusivo. Cualquier estudio sobre el vino y la salud no reemplaza el consejo médico de un profesional.

 

Referencia científica:

[1] Urinary tartaric acid as a biomarker of wine consumption and cardiovascular risk: the PREDIMED trial’, by I. Domínguez-López et al., European Heart Journal, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehae804

[2] ‘Wine consumption and cardiovascular health: the unresolved French paradox and the promise of objective biomarkers’, by G. de Gaetano, European Heart Journal, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehae726

Más información en www.lacienciadelvino.com

Pertenece a la edición 3677_Anuario_Tecnico

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