Bodegas y cooperativas reclaman soluciones logísticas para que su actividad pueda seguir aportando a la recuperación socioeconómica de los municipios afectados por la DANA
Es imprescindible retomar lo más parecido a una “normalidad”, tras la devastadora DANA y las inundaciones y barrancadas que asolaron buena parte de la provincia de Valencia (75 municipios afectados) el pasado 29 de octubre. Es el sentir generalizado en la sociedad, también en las bodegas, tanto de las que se encuentran en las zonas más castigadas, como aquellas otras cuyos municipios se salvaron. Un retorno a la actividad económica que va a ser esencial para la recuperación socioeconómica de un desastre que suma ya, según “info DANA” 219 víctimas mortales confirmadas y más de 36.605 personas rescatadas, en su mayoría en la C. Valenciana, pero también en Castilla-La Mancha y Andalucía.
Mientras en los campos los peritos de Agroseguro llevan días evaluando los daños causados por las riadas, durante la jornada de ayer, el C.R.D.O.P. Valencia reunió un gabinete para contactar con cada una de las bodegas amparadas (radicadas o no en las localidades más perjudicadas) para interesarse por el estado de su personal, así como para ponderar los daños sufridos, en su caso, tanto en bodega, como en viña; y en qué estado de operatividad se encuentran.
Tal y como informamos ayer, los daños en viñedo en las localidades golpeadas por la DANA son, sobre todo, físicos, con campos que han desaparecido incluso. “El paisaje ha cambiado, hay bancales que no existen”, relataron bodegueros y otras parcelas arrasadas hasta tal punto que los viticultores valoran no replantar. Daños que habrá que esperar a conocer su cuantía y superficie exacta todavía algunos días más.
Escasez de electricistas y mecánicos
En la parte de bodega, los daños, con ser serios, son mucho más tenues, salvo algún caso puntual en el término de Chiva, como recogió ayer SeVi. Con las tareas de limpieza en muchos casos ya concluidas, según informa la D.O.P. Valencia, los esfuerzos de bodegas y cooperativas de la subzona Moscatel (superpuesta con la de Valentino) se centran en reparar los daños eléctricos y en maquinaria sufridos. Algo para lo que están teniendo que bregar con la escasez de electricistas y mecánicos cualificados (así como la carestía de piezas por problemas logísticos para recibirlas), ante una demanda de sus servicios inabarcables ante la magnitud del desastre en el conjunto de la sociedad y de la industria. También es necesario hacer frente a los intermitentes cortes de luz, gas y agua en determinados municipios.
Las bodegas de las subzonas Alto Turia y Clariano no reportaron daños en bodega, sólo alguna escorrentía en viñas puntuales, sin efectos graves.
Problemas logísticos
Con unas comunicaciones e infraestructuras severamente perjudicadas, la principal preocupación, esta sí común a todas las bodegas de la D.O.P., son los problemas logísticos que es esencial solventar para que la actividad económica vitivinícola pueda ser, como lo ha sido siempre, un puntal para la recuperación socioeconómica de los municipios donde está arraigada.
Se han reportado problemas de salida de mercancía desde el Puerto de Valencia, en unas fechas clave para atender la demanda nacional e internacional ante las próximas Navidades.
Asimismo, exigen soluciones para que puedan recibir suministros, de todo tipo, suficientes para retomar una actividad normal en las bodegas y cooperativas.
En ese sentido, recogemos aquí la demanda de la Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) que propone habilitar corredores permanentes específicos mediante carriles dedicados exclusivamente al transporte pesado, en itinerarios debidamente ordenados en la ciudad de Valencia o en vías principales como la V-30 o V-31 para asegurar los suministros y la actividad económica tras la riada. También propone dar más cobertura horaria a la circulación de los vehículos pesados de la que existe actualmente, alternando en franjas horarias el tráfico privado de turismos y el tráfico de los vehículos pesados (por ejemplo, de 11,00 a 13,00 horas o de 16,00 a 18,00 horas). La Federación realiza estas propuestas tras analizar la situación del tráfico pesado desde que la DANA golpeó Valencia y considerar que ambas son necesarias para atender la cadena de suministro y a la población damnificada, y evitar el posible déficit de materias primas y mercancías que afectaría a la industria, la construcción, el sector agroalimentario o el químico, entre otros.








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