Y a la… ¿va la vencida?
Hasta ahora, al menos, cuando los agricultores miraban al cielo lo hacían temiendo la llegada de una helada, pedrisco o cualquier otra inclemencia meteorológica que pudiera dar al traste, o al menos poner en riesgo, su cosecha. Hoy, decir que los viticultores arrancan las hojas del calendario con desazón pensando que es una oportunidad perdid
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